La mentira que vivimos – Necesitamos una toma de conciencia?

By enero 25, 2018Talleres

Habitualmente me gusta poner publicaciones motivacionales, de estas que incrementan la energía. Pero creo necesario también hablar de concienciación. Saber en qué situaciones estamos y entender que deberíamos hacer algo para no ser sólo “engranajes” tal vez no nos sitúe en una posición de optimismo energétizante, pero si nos conduce a acción.

Hoy me recordaron este vídeo, que en inglés está como “The lie we live” y que te recomiendo dedicar unos minutos reflexivos.

Te dejo el texto debajo y me encantará conocer tus reflexiones.

En este momento podrías estar en cualquier lugar, haciendo lo que quieras.  En vez  de eso estás sentado solx frente a una pantalla. ¿Qué es lo que  nos detiene de hacer lo que queremos y de estar donde queremos estar?

Cada día nos despertamos en la misma habitación y seguimos el mismo camino, el vivir igual que ayer.  Sin embargo, al mismo tiempo, cada día es una nueva aventura. En el camino algo cambió. 

Antes de que nuestros días no tenían fin, ahora nuestros días están cronometrados.

¿Es esto lo que significa ser mayor, ser libre?  ¿Pero somos realmente libres? 

La comida, el agua, la tierra. Los mismos elementos que necesitamos para sobrevivir son propiedad de empresas.  No hay comida para nosotros en los árboles, no hay agua dulce en los ríos, no hay terreno para construir una casa.  Si tratas de tomar lo que la Tierra te ofrece, serás encerrado.  Así es que, obedecemos sus reglas.

Descubrimos el mundo a través de un libro de texto.  Durante años nos sentamos y repetimos lo que nos dicen.  analizados y calificados como pruebas de laboratorio.  Criados para no hacer una diferencia en este mundo, criados para no ser diferentes.  Lo suficientemente inteligentes como para hacer nuestro trabajo, pero para preguntar por qué lo hacemos.  Así que nosotros trabajamos y trabajamos, sin tiempo para vivir la vida por la que trabajamos.  Hasta que llega el día en que estamos demasiado viejos para trabajar. Es aquí donde se nos deja morir. Nuestros hijos toman nuestro lugar en el juego.

Para nosotros nuestro camino es único, pero juntos no somos más que combustible. El combustible que alimenta la élite.  La elite que se oculta detrás de las corporaciones.  Este es su mundo. Y su recurso más valioso no es la tierra. Somos nosotros.

Construimos sus ciudades, operamos sus máquinas, peleamos sus guerras.  Después de todo, el dinero no es lo que los impulsa, es el poder.  El dinero es simplemente la herramienta que utilizan para controlarnos.  pedazos de papel sin valor de los que dependemos para alimentarnos, movernos, entretenernos.

Nos dan  dinero y a cambio les damos el mundo.  Donde había árboles que limpiaban el aire, ahora hay fábricas que lo envenenan. Donde había agua para beber, hay residuos tóxicos que apestan.  Donde los animales corrían libres, ahora hay mataderos donde nacen y son asesinados sin fin para nuestra satisfacción.  Más de mil millones de personas se mueren de hambre, a pesar de que tengamos suficiente comida para todo el mundo.  ¿A dónde va todo? 70% del grano que cosechamos, va a engordar a los animales que comes en la cena. ¿Por qué ayudar a los hambrientos? No se hay beneficio económico de ellos.

Somos como una plaga devorando la tierra, destruyendo el propio medio ambiente que nos permite vivir.  Todo lo vemos como algo a ser vendido, como objetos de propiedad.  Pero, ¿qué sucede cuando hayamos contaminado el último río? Envenenado el último soplo de aire?  Agotado el petroleo que alimenta a los camiones que nos traen el alimento? Cuándo notaremos que el dinero no se come, que no tiene valor?

No estamos destruyendo el planeta, estamos destruyendo toda la vida en él.  Cada año miles de especies se extinguen y no queda mucho para que nos toque a nosotros.  Si vives en los Estados Unidos hay una probabilidad del 41% de que sufras cáncer.  Las enfermedades cardiovasculares  matarán a  uno de cada tres estadounidenses.

Tomamos medicamentos con receta para hacer frente a estos problemas, pero los propios medicamentos son la tercera causa de muerte después del cáncer y las enfermedades del corazón.  Se nos dice que todo se puede solucionar por tirar el dinero en los científicos para que puedan descubrir una pastilla  que haga que nuestros problemas desaparezcan.  Pero las compañías farmacéuticas y las sociedades contra el cáncer dependen de nuestro sufrimiento para hacer dinero.

Creemos que vamos a la cura, pero en realidad estamos huyendo de la causa.  Nuestro cuerpo es un producto de lo que consumimos y lo que comemos está diseñado principalmente para hacer dinero. Llenamos nuestro cuerpo de productos químicos tóxicos. Los cuerpos de los animales infestados con  drogas y  enfermedades, pero no lo vemos.  El pequeño grupo de corporaciones propietarias de los medios de comunicación no nos dejan verlo. Nos envuelven con una fantasía que dicen que es la realidad.

Es divertido pensar que una vez creímos que la tierra era el centro del universo.   Pero, de nuevo, ahora vemos a nosotros mismos como el centro del planeta.  Señalamos a nuestra tecnología y decimos que somos los más inteligentes. Pero los ordenadores, automóviles y fábricas realmente muestran lo inteligente que somos? ¿O acaso nos muestran en lo perezosos que nos hemos convertido?.  Nos ponemos la máscara de “civilizados” pero cuando nos la quitamos, qué somos?

Acaso nos olvidamos que sólo dentro últimos cien años se le dió el voto a la mujer a los negros igualdad?

Actuamos como si fuésemos seres que todo lo saben, sin embargo hay mucho que no vemos.  Caminamos por la calle haciendo caso omiso de todas las pequeñas cosas. Las propias miradas, las historias que ellas cuentan, viendo todo como relleno para nuestro “yo”.

Tal vez tememos que no estamos solos. Que somos una parte de una imagen mucho más grande.  Pero no somos capaces de hacer la conexión.  Nos da iguar matar cerdos, vacas, gallinas, extraños de otras tierras, pero no a nuestros vecinos, no a nuestros perros, a nuestros gatos, la ellos les amamos y entendemos. Llamamos a otras criaturas estúpida,  sin embargo las señalamos para justificar nuestras acciones. 

Pero, ¿matar simplemente porque podemos, porque siempre lo hemos hecho, lo hace correcto? ¿O sólo muestra lo poco que hemos aprendido? Que continuamos actuando por instinto de primitivo de agresión, en vez de por pensamiento y la compasión.

Un día, esta sensación que llamamos vida nos dejará. Nuestros cuerpos se pudrirán, nuestros objetos recolectados de valor, sólo quedará lo que hayamos hecho. La muerte nos rodea constantemente y aún así  parece tan distante de nuestra realidad cotidiana.  Vivimos en un mundo al borde del colapso.  Las guerras del mañana no dejarán ganadores.  La violencia jamás será la respuesta, sólo destruirá todas posible solución .

Si analizamos nuestros más íntimos deseos, veremos nuestros sueños no son tan diferentes. Compartimos un objetivo común. Felicidad.  Destruimos el mundo en busca de placer, sin que mirar jamás dentro de nosotros mismos.  Muchas de las personas más felices son los que menos tienen. Pero, ¿estamos realmente felicess con nuestros iPhones, nuestras grandes casas, nuestros coches de lujo?

Nos hemos desconectado. Idolatramos a personas que nunca hemos conocido.  Presenciamos lo extraordinario en pantallas pero lo ordinario en otros lugares. .  Esperamos a alguien que traiga un cambio sin tener que pensar en cambiar nosotros mismos.

Las elecciones presidenciales deberían regirse por una moneda. Son dos caras de la misma moneda. Elegimos que rostro queremos y la ilusión de la elección, de cambio, se crea, pero el mundo sigue siendo el mismo.  No nos damos cuenta que los políticos no sirven al pueblo; sirven a los que financiaron su poder.

Necesitamos líderes, no los políticos.  Pero en este mundo de seguidores, nos hemos olvidado de liderarnos a nosotros mismos. 

Deja de esperar el cambio y se el cambio que quieres ver.  No hemos llegado a este punto sentado sobre nuestros traseros. La raza humana no sobrevivió porque somos más rápido o  más fuertes, sino porque hemos trabajado juntos.

Hemos dominado el acto de matar.  Ahora dominemos la alegría de vivir.

Esto no se trata de salvar el planeta. El planeta seguirá aquí tanto si estamos o no.  La Tierra ha existido por miles de millones de años, nosotros tenemos suerte de durar ochenta. Somos un instante en el tiempo, pero el impacto es para siempre.

Me habría gustado vivir en una época sin ordenadores, sin pantallas para distraernos. Pero me doy cuenta de que hay una razón por la que quiero vivir en este tiempo. Porque hoy, tenemos una oportunidad que nunca tuvimos antes.  Internet nos da el poder de compartir un mensaje y unir a millones en todo el mundo.  Mientras podamos debemos usar nuestras pantallas para unirnos, en vez de alejarnos.

Para bien o para mal, nuestra generación va a determinar el futuro de la vida en este planeta.  Podemos continuar sirviendo a este sistema de destrucción hasta que no recuerdo de nuestra existencia, o podemos despertar, darnos cuenta que no estamos evolucionando hacia arriba, sino retrocediendo… sólo tenemos pantallas en nuestras caras, así que no vemos dónde nos dirigimos.

Este momento presente es lo que cada paso, cada respiro y cada muerte nos ha traído. Somos los rostros de todos los que vinieron antes que nosotros y ahora es nuestro turno. Puedes elegir labrar tu propio camino o seguir el camino que incontables personas ya han tomado.

La vida no es una película. El guión no está escrito. Nosotros somos los escritores.

Esta es su historia, su historia, nuestra historia.

 

Original de http://theliewelive.blogspot.com.es/

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